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La Transformación de la Medicina (3)
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CAPITULO III

FILOSOFIA DE LA MEDICINA

 

III. 1. De la historia a la filosofía de la medicina

Sendos textos epigráficos de Temkin y Szumowskí, señalan el paso de las humanidades médicas a la filosofía de la medicina, o si se prefiere, de la historia de la medicina como disciplina tradicional y columna vertebral de las humanidades médicas, a una teoría sistemática de la medicina. También Sigerist había lanzado la proclama a la militancia de la historia de la medicina viva (1). Kuhn enseñó que durante el cambio de paradigma los científicos empiezan a revisar las bases de su pensamiento y la ciencia se vuelve críticamente hacia su propia historia. la medicina de hoy no es una "ciencia normal" en términos kuhnianos, y por ello surgen las nuevas orientaciones de su historiografía y la necesidad de una síntesis reflexiva de las humanidades médicas (2).

El movimiento de la filosofía de la medicina se impulsa en los años 80 con la filosofía de la ciencia poskuhniana, aún cuando existe una considerable literatura filosófico-médica en el siglo XIX de corte lógico o metafísico, y en el siglo XX se registran trabajos pioneros de los actuales planteamientos. La filosofía de la medicina es una nueva disciplina en emergencia, que se expresa en diversas publicaciones, sociedades, cátedras y cursos de la misma (3).

Aparte el problema de su denominación (por caso, ¿filosofía de la medicina o de la atención de la salud?) y de la definición misma de medicina (por ejemplo, ¿qué es la medicina y cuál su estatuto epistemológico?), tres órdenes de problemas abarca la filosofía de la medicina -ontológico, epistemológico y axiológico que dan lugar a las respectivas ramas o áreas de la disciplina: antropología, epistemología y ética. Dos orientaciones principales (a un lado la corriente marxista, el "tercer imperio filosófico" ahora dividido) tiene hoy día la filosofía de la medicina. Una es la analítica y crítica de la tradición anglosajona, que ve el uso principal de la disciplina en el análisis conceptual y del lenguaje médicos, por ejemplo los conceptos de salud y enfermedad, o el estatuto de las nosologías (4). Otra es la orientación sistemática y especulativa de Europa continental, atenta a un objetivo más ambicioso, por ejemplo la fenomenología del cuerpo (somatología), o la hermenéutica de la existencia humana y la experiencia médica (antropología filosófica). Ambos estilos de filosofía no se excluyen, y más bien deben complementarse: la filosofía médica va desde el análisis del lenguaje a la analítica existencia¡, y viceversa, revelándose muchos más puntos en común de lo que podría suponerse (5).

La filosofía de la medicina se inspira fundamentalmente en la actual filosofía de la ciencia, que a partir de la física cuántica ha abandonado la idea de una realidad objetiva o de un orden natural inmutable, reemplazándola por la representación de nuestro conocimiento de esa realidad: el conocimiento está en el ojo del observador. Este relativismo explica los tres rasgos fundamentales de la medicina posmoderna, que se ha vuelto comprensivo (holística o integralista), ínterpretativo (hermenéutica) y evoluativo (normativista). Medicina reflexiva, de o a medida, la medida del homo ínfirmus: tal el nuevo paradigma médico (6).

La filosofía de la medicina surge entonces como consecuencia de la crisis de la razón médica, la crisis de la razón heredada o positivista. Es esta crisis de la razón, tanto teórica como práctica o moral, el fundamento de la llamada crisis de la medicina, que en el orden empírico o de la realidad ya hemos apuntado.

"The philosophy of medicine ís a scíence wich considers medicine as a whole. lt studies its position in humanity, in society, in the state, and in the medical schools. It embraces at a glance the whole of the history of medicine".

Szumowski, 1949.

"The philosophy of medicine should present us with a medícal logic, medical ethics, and medícal metphysícs ".

Temkin,1956.

 

III. 2. La crisis de la razón médica

La medicina se encuentra hoy en una crisis de identidad respecto de su objeto, método y fin, que se expresa en un conflicto de paradigmas o modelos de racionalidad médica. Si por un lado el modelo positivista muestra su hibris en la alta tecnología (trasplantes, inmuno genética, imaginología ...), por el otro revela su némesis en la falibilidad médica y los límites de la tecnociencia. Y aunque continúa siendo el modelo dominante, empiezan a valorarse las posibilidades del modelo humanista con la introducción del sujeto en medicina, el sujeto patológico, clínico y terapéutico, según el orden histórico y acaso sistemático de dicha introducción (7).

El modelo positivista ha tenido su partida de nacimiento en el famoso Flexner' s Report, que orientó la medicina académica en su trípode de investigación, enseñanza y asistencia (8). Este modelo ofrece las siguientes características:

a) Reduccionismo biológico, desde el punto de vista de la ontología regional, la antropología o más sencillamente el objeto de la medicina. Es el llamado modelo biomédico, específicamente para la patología general o teoría de la salud y la enfermedad, conceptos éstos sólo referidos al cuerpo humano como objeto propio del conocimiento médico iatrocentrismo somatológico).

b) Conocimiento científíco-natural, desde el punto de vista de la gnoseología y la epistemología, vale decir la teoría del conocimiento y de la ciencia, concretamente el método de la medicina. Es el paradigma clínico tradicional, descriptivo-explicativo de las especies morbosas o entidades nosológicas a las que se refiere el diagnóstico del enfermo como caso individual (realismo nosológico).

c) Naturalismo normativo, desde el punto de vista de la axiología y la ética, esto es la teoría de los valores y de la conducta moral, aplicadas al fin de la medicina. Es el esquema terapéutico clásico, que se justifica por el principio de beneficencia y se fundamenta en el orden natural o "fisiológico", cuya preservación y restauración constituye el sentido y deber ser del acto médico (falacia naturalista).

El modelo humanista (posflexneriano), inversa y respectivamente, aboga por los siguientes principios:

a) Holismo: realidad biopsicosocial, la concepción pluridimensional y multicausal de salud y enfermedad en términos de bienestar-malestar según la definición de la OMS (9).

b) Hermenéutica o conocimiento interpretativo, la relación interpersonal médico-paciente como contexto de la patografía, o historia clínica centrada en el enfermo antes bien que en la enfermedad (10).

c) Normativismo o moral de la libertad, la autonomía de las normas respecto de la naturaleza de la cosas, y la conducta terapéutica como posibilidad meliorativa de la condición humana (1l).

En síntesis, un modelo biológico-explicativo-naturalista, y otro biopsicosocial-hermenéutico-normativo. la dialéctica de los modelos -más allá del antagonismo oficial entre orto y heterodoxia, o del eclecticismo pragmático- sólo se resuelve en un sistema de filosofía médica sin "Complejo de Procusteo", la obsesión de encajar todo en un mismo molde.

 

III. 3. Cátedra de Humanidades Médicas

La Cátedra de Posgrado de Humanidades Médicas, en la Facultad de Ciencias Médicas de la UNLP, se crea en 1980, iniciándose con ella la segunda etapa de nuestra institucionalización humanística en medicina y mi segunda década de magisterio. Personalmente, la idea de la cátedra surgió de las limitaciones del Instituto de Humanidades Médicas para fundar una escuela con una nueva generación de humanistas médicos y una propuesta académica más ambiciosa, a la altura de su tiempo, según el desarrollo sensible ya en Norteamérica y Europa (12).

Los antecedentes de la Cátedra de Humanidades Médicas en la Facultad de Medicina de La Plata no iban más allá de mi propia actividad docente en posgrado. Desde la creación de ese Departamento en 1969, del que fui profesor y director del Seminario de Filosofía Médica. La historia de la medicina no había tenido en la Facultad sino una enseñanza rapsódica (13). Entre la denominación tradicional de "Historia de la Medicina", acaso poblada de "Antropología Médica" al uso lainiano, y otra revolucionaria como hubiera sido la de "Filosofía (o Teoría) de la Medicina", opté para la Càtedra la pila pluralista de "Humanidades Médicas". De esta forma evitaba autopostularme como titular de mi especialidad y convocaba a mayor número de especialistas en disciplinas afines. Precisamente, la oportunidad fue entonces la novedosa figura académica de las cátedras de posgrado para la formación médica especializada. La Cátedra de Humanidades Médicas se inscribió en este régimen afortunado para su desarrollo, epílogo de una larga continuidad docente e inicio de una escuela profesional de humanistas médicos.

La memoria académica para la creación de la Cátedra registra unos cuantos trabajos previos a la lección inaugural del 27 de abril de 1980. En ésta se define el estatuto epistemológico de la Cátedra y su propuesta pedagógica, ambos aspectos revalidados en la presentación al concurso de profesor titular en agosto de1985 (14). Las Memorias anuales de la Cátedra de Humanidades Médicas al Departamento de Graduados, reflejan las características de la actividad docente, de investigación y de extensión académica.

El programa docente tiene por eje el curso regular de humanidades médicas, un seminario semestral como modalidad de enseñanza-aprendizaje. El Programa investigativo oficial se inicia en 1984, con la creación del Programa de Investigaciones en Humanidades Médicas (PIHUME), que incluye cinco proyectos, como los dedos de una mano, y al que sigue desde 1985, año del "destape" bioético para nosotros, el Programa de Investigaciones Bioéticas (PIBE).

La extensión académica suma a una larga lista de conferencias y cursos en el país y fuera de éste, tres series de eventos que contamos como los memorabilia de la Cátedra de Humanidades Médicas: 1) El IV Congreso Nacional de Historia de la Medicina Argentina, organizado por la Cátedra de Humanidades Médicas y celebrado en La Plata en noviembre de 1980. 2) la visita de P. Laín Entralgo junio de 1985) para recibir el doctorado honoris causa por la UNLP y brindar su magisterio consagratorio de las humanidades médicas hispanoamericanas. 3) las anuales Jornadas de Humanidades Médicas y Simposios Internacionales de Bioética, que con su novena edición han consolidado un foro de proyección nacional y un puente de colaboración internacional para estas disciplinas (15).

La Cátedra de Humanidades Médicas representa el espacio sistemático y el tiempo reflexivo para la constitución de la filosofía de la medicina como teoría posflexneriana de arte de curar y fundamento de un paradigma médico humanista.

 

NOTAS

  1. Szumowski, W. "La philosophie de la médecine: son histoire, son essence, sa dénomination et sa définition". Archives Internacionales de l 'Histoire des Sciences, 1949,: 9, 1097-1141; Temkin, O., "On the Interrelationship of the History and Philosophy of Medicine" .Bulletin of the History of Medicine, 1956, 30, 241-251. De H. E. Sigerist, figura señera en la historiografía médica de nuestro siglo, apuntamos su testimonio renovador en el prólogo al primer número de la revista Kyklos, por él fundada en 1928: "La historia de la medicina habrá de mostrar que el renacimiento del espíritu que hoy se vive en todos los dominios del saber no está pasando de largo para ella; es decir, si no quiere en el fondo otra cosa que alinear hechos tras hechos con mentalidad positivista, o si es en verdad capaz de interpretar el pasado, vivificarlo y hacerlo fecundo para el logro de un porvenir mejor' (cit. por Laín Entralgo Historia Universal de la Medicina, Salvat, Barcelona 1975, v. VII, p. 452).

  2. C f. Mainetti, J. A. La crisis de la razón médica: Introducción a la filosofía de la medicina. Quirón, La Plata, 1988 ('Conclusión: De la crisis a la crítica de la razón médica, o de la historia a la filosofía de la medicina', p. 67).

  3. Cf. Engerihardt, T. Jr.), Erde, E. L., "Philosophy of Medicine" en P. Durbin (ed.) A Guide to the Culture of Science, Technology and Medicine. The Free Press, New York 1984, p. 654-61. Para un panorama de la actual filosofía de la medicina en Europa y Estados Unidos, véase Theoretical Medicine, vol. 6:1, febrero 1985, y vol. 6:3, octubre 1985.

  4. Cf. H. R. Wulff, S. A. Pendersen, and R. Rosenberg. Philosophy of Medicine. An lntroduction. Blackweil Scientific Publications, Oxford 1986: 'The Philosophy of Medicine encompasses a wide range of issues, including the ontological status of concepts of health and disease, the epistemological implications of our commitments regarding the character of clinical reality, and the moral implications of these commitments'. Véase también Ch. Culver, B. Gert Philosophy in Medicine. Conceptual and Ethical lssues in Medicine and Psychiatry. Oxford Univ. Press, Oxford, 1982.

  5. Cf. W. J. van der Steen, P. J. Thung Faces of Medicine: A philosophical study, op. cit.; H. S. M. J. ten Have, G. K. Kimsma and S. F. Spicker, (eds.) The Growth of Medical Knowledge, op. cit.

  6. Frente al carácter normativo de la bioética, la filosofía de la medicina asume otro epistemológico y metafísico, haciéndose hoy necesaria la delimitación de ambos campos, el filosófico y el bioético. No por azar el The Journal of Medicine and Philosophy lleva como nuevo subtítulo A Forum for Bioethics and Philosophy of Medicine. Pese a la naturaleza problemática de la Filosofía de la Medicina como disciplina -véase el reciente artículo de A. Caplan 'Does the philosophy of medicine exist?' (Theoretical Medicine 1 3: 67-77, 1992)- no hay duda de su exigencia actual para los profesionales que advierten el cambio de paradigma, la pérdida de una fe ciega en la nueva tecnología y el interés en los fundamentos del pensamiento médico -véase la respuesta a Caplan de H. R. Wulff, en el mismo número de Theoretical Medicine, 'Philosophy of Medicine. From a medical perspective'. También en la enseñanza de la ética médica se registra el problema de su demarcación con la filosofía de la medicina -véase "Phílosophy and the teaching of health care ethics" Journal of Medical Ethics, 1991, 17, 171-172). Entre nosotros, J. C. Tealdí desarrolla un abordaje sistemático de la bioética desde la filosofía de la ciencia, como J. E. Belderrain lo hace a partir de la antropología filosófica.

  7. Cf. J. A. Mainetti. La crisis de la razón médica, op. cit., cap. 1 "La crisis de la medicina'. La medicina se ha mantenido adherida al paradigma del siglo XVIII (mecanicista, reduccionista, determinista y dualista) cuando la ciencia "dura" lo ha abandonado con el principio de incertidumbre y el probabilismo, la reintroducción del sujeto en la física relativista. La medicina como ciencia aplicada permanece todavía más cercana a Newton y Descartes que a Heinsenberg y Einstein.

  8. Cf. G. Gayle Stephens, "Reflections of a post-Flexnerian physician', en K. L. White The Task of Medicine, op. cit., p. 187: 'From where I sit, the philosophical beliefs and attitudes of medical education, the problem of clinical practice, and the organization and structures of medical care have common roots defects that were contained in Flexner's famous report. They are the preoccupation with the human body as the only proper object of medical knowledge and the faith in experimental¡ biology as the solution to all problems of health and disease. Until we take the whole human person in his or her social and cultural dimensions as the proper object of knowledge, until we expand our notions of science to include forms of rationality other than the logical, we will continue to depersonalise and fragment medical care, increased its costs beyond all calculation, and fail to make all its benefits equally available to the whole population".

  9. Cf. G. L. Engel 'The Need for a New Medical Model: A Challenge for Biomedicine', Science 196:1 29-136, 1977. Este nuevo modelo se inspira en la teoría de los sistemas de van Bertalanffy. Sobre las diversas fisuras en el paradigma biologista del proceso salud-enfernedad, véase E. Quevedo "El proceso salud-enferrnedad: hacia una clínica y una epidemiología no positivista', Quirón 1991, Vol. 23, 2.

  10. El "giro hermenéutico" está llegando a la medicina, hasta aquí tan dominada por el "espíritu de abstracción" (G. Marcel) y la "falacia de la concreción fuera de lugar" (N. Whitehead), si se quiere la reificación de la enfermedad. Empieza a señalarse el método interpretativo de la clínica, la naturaleza "textual" del diagnóstico, o mejor 'contextual', por su semejanza con el movimiento posmoderno de crítica literaria llamado deconstruccionismo, que se basa en la ruptura del lazo entre significante y significado, privilegiando el contexto. Véanse los siguientes trabajos a título de ejemplo de la actual hermenéutica médica: "Interpretation in Medicine" (Theoretical Medicine, 11:1, 1990); 'Desperately Seeking Science: The Creation of Knowiedge in Family Practice,' (Hastings Center Report Nov./Dec. 1990, p. 26-32); 'Scientific and Humanistic Medicine: ATheory of Clinical Methods' (en K.L. Whíte, The Task of Medicine p. 137-171).

  11. Cf.. J. A. Mainetti Bioética Sistemática. Quirón, La Plata, 1991 (Cap. II. 4 "Casos paradigmáticos y modelos de responsabilidad médica").

  12. Véase en el Apéndice de mi libro La crisis de la razón médica, la bibliografía del autor sobre pedagogía médica humanística (P).

  13. J. A. Mainetti 'La historia de la medicina en La Plata: la obra de A. Ruiz Moreno', Quirón 1980, 11:3. la renovación de las cátedras de historia de la medicina en nuestro país con la propuesta de las humanidades médicas, cuenta entre sus más conspicuos protagonistas a A. Kohn Loncarica, F. García Marcos, M. Roqué Molina y A. Pérez De Nucci (De este último, véase El Paciente en la Hístoria: Una visión histórica y antropológico del hombre enfermo. Ediciones El Graduado, Tucumán ,1990).

  14. J. A. Mainetti "Lección inaugural de la Cátedra de Humanidades Médicas'. Quirón, 1980, 11, 2, 65-73. Entre los trabajos previos y propedéuticos a la lección magistral de la CHM, véanse "En pro de las humanidades médicas' Quirón 1979, 10, 2, 67-79; 'Un presente griego: La Cátedra de Humanidades Médicas", Quirón 1979, 10, 3, 5-7.

  15. Cf. J. A. Mainetti Introducción a la Bioético. II. 1 'Nuestros estudios bioéticos en quince años de humanidades médicas", que hasta el año 1986 documenta las actividades de la CHM. A partir de esa fecha, véanse los Boletines del Instituto de Humanidades Médicas y Centro de Bioética, Ed. Quirón, Fundación Dr. José M. Mainetti para el progreso de la medicina.

 

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Última modificación: domingo, 01 de septiembre de 2002